




Rodeada de árboles y con vistas abiertas a la montaña, esta casa ofrece la tranquilidad de una parcela privada dentro de una urbanización con buena conectividad. Un refugio acogedor, ideal tanto para desconectar como para trabajar en remoto con la isla siempre a un paso.
Cuatro habitaciones, dos baños, cocina equipada y un salón luminoso, además de una amplia zona exterior pensada para desayunos al aire libre y sobremesas tranquilas. Wifi de fibra en toda la casa.